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Autoestima: el secreto para crear el equilibrio entre dar y recibir.
autoestima

La autoestima y el amor propio se miden con el balance entre dar y recibir. El no permitirse recibir esconde un gran problema de fondo. Esto puede afectar tu vida de manera increíble.

En mi vida ha sido un gran reto, por esto quiero empezar contando mi experiencia.

Recibir era muy difícil para mi. A cambio me gustaba dar, con lo cual pensaba que todo estaba perfecto y que era muy buena persona.

Me daba mucha rabia cuando una amiga, en un bar o en la discoteca hablaba con un chico solo para que le invitara a la bebida.

Pensaba que lo quería utilizar  y que yo nunca en la vida lo hubiera hecho.

Al día de hoy pienso que:

Mi autoestima estaba fatal.

Estaba de verdad muy loca. Se puede disfrutar de una buena conversación con alguien y esto, de por sí,  es dar algo a cambio.

Hay personas que realmente disfrutan invitando y no es un sacrificio o una carga.

Todo siempre depende de como miras las situaciones.

Si consigues mirar la misma situación por diferentes puntos de vistas cambia tu percepción.

Sé que los chicos saben muy bien que es muy probable que una mujer no se regale a cambio de unas bebidas . Simplemente la utilizan como  forma para conectar y romper el hielo.

¡De todas forma en aquella época no pensaba lo mismo y peor todavía: no sabía que todo empezaba por mi baja autoestima!

Esto de la bebida,  que puede parecer una tontería, lo aplicaba en todas las áreas de mi vida. Te explico:

1- Para acabar con el tema anterior, no conseguía ni que me invitara un amigo a una bebida, comida etc… Sentía que lo estaba utilizando, y pensaba: yo sí que soy buena, que no me aprovecho de nadie.

¡¡Si lo sé…estaba fatal!!.  Ahora me parece increíble pero era así, tal cual.

Al igual te ha pasado a ti también y me puedes entender. El punto es que no me daba cuenta de tener un gran ‘problema’.

2- Me costaba mucho pedir ayuda. No podía pedir ningún tipo de favores a mis amigas, que por cierto, me lo hubieran hecho con cariño, pero yo me sentía muy mal.

Ni te cuento con mi familia, peor todavía.

El sentido de culpabilidad me lo impedía. Simplemente me sentía mala persona.

Era una de esas mujeres que siempre quieren hacerlo todo solas, para no molestar a nadie y no ser pesadas.

Este es un tema que me ha acompañado toda la vida, hasta que, abrí los ojos ante la dura realidad. Pero vamos por pasos.

¡Ahora te vas a reír de mí!

3 -Me sabía mal hasta cuando una  amiga me quería invitar a comer a su casa, porque pensaba: pobre que tiene que trabajar para mí.

Esto significaba: Federica no te mereces nada, tampoco que una amiga cocine para ti.

Lo que pasaba es que tenía mi autoestima bajo los pies.

Un día una  amiga me dijo: ¿ No te has parado a pensar que la otra persona quiere cocinar por placer y, si tú le dices que no, le quitas ese placer?

Mira que forma tan diferente de ver la situación que tenemos las dos, pensé. Esto me hizo reflexionar.

Por cierto ella tenía toda la razón. Si alguien te invita es evidente que es porque le apetece pero todavía…mi mente me contaba otra historia.

Por cierto llegó el gran día… el momento que te hace abrir los ojos ¡menos mal!

Una noche fui a hacer mi primera sección de Ayahuasca. En este ritual, que dura una noche entera, el objetivo es ponerte en contacto con tu parte inconsciente.

Es un ritual muy profundo  que tiene el propósito de sanar a nivel emocional.

El día siguiente, por la mañana, estaba muy cansada: considera que no se duerme en toda la noche.

Tenía que volver a Barcelona para ir a un curso de meditación: le había prometido a mi maestro estar allí para ayudarle.

Resulta que estaba cansada, y no tenía la mínima ganas de irme pronto en tren para volver a la ciudad. Llamé a mi maestro y le dije que no creía que me diera tiempo llegar, y él…reaccionó un poco mal.

En fin, me sentí culpable por no cumplir con sus expectativas.

En ese momento uno de los chicos del grupo me miró y me dijo: ¿Qué te pasa?

Y yo: Bueno, es que tenía que irme a Barcelona a hacer una meditación, con mi maestro, y no puedo y me siento culpable.

El chico, (que nunca en la vida olvidaré porque ha sido un gran maestro en este momento)me dijo mirándome con cara de asco:

¿No te das cuenta de lo egoísta que eres para no permitirte recibir?

En este momento, es como si me hubiesen dado un puño en la cara, que me hizo abrir los ojos y pensé: Si, soy egoísta por no saber recibir.

Desde este momento empecé a trabajar el recibir, y agradezco cada día de mi vida esta decisión.

Darte el permiso de recibir te cambia la vida y aumenta tu autoestima.

Lo que aprendí en todo mi proceso fue esto:

-Las personas que solo dan, y no saben recibir, son egoístas consigo mismas.

Esto es muy duro de escuchar pero es la pura y dura realidad..

Dar, para ser aceptada y sentirte buena, genera expectativa.

La expectativa es pensar que alguien hará algo por nosotros, si nosotros hacemos algo por él.

Aunque no te lo creas, es cierto: si no te permites recibir es que no sabes dar de una manera sana.

Cuando hice este descubrimiento se cayó mi máscara de la buena persona.  Empecé a verme de otra manera: me daba pena a mi misma para no saber recibir.

Recibir es darte amor a ti misma. Es romper con el mensaje que tu inconsciente te envía: no eres merecedora.

Empecé a hacer un profundo trabajo para permitirme recibir y poco a poco la culpabilidad se fue.

 Cuando aprendes disfrutar en el recibir, la vida te reserva muchas sorpresas.

 Ahora puedo pedir ayuda si la nececito: no cargarme todo el peso y la responsabilidad sola.

Este es un gran alivio.

Lo más importante que he aprendido es poner sanos límites. Ahora puedo decir NO sin sentirme culpable.

Poner sanos límites es fundamental para tu bienestar y es una clara señal de que tu autoestima es sana.

Si solo piensas en lo demás, ¿Quién piensa en ti?

La mente nos cuenta una gran mentira: tienes que dar o eres malo.

Detrás de este pensamiento se esconde una expectativa: la de ser amado y aceptado.

El verdadero amor no pide nada a cambio. Por esto si haces un regalo a alguien desde el corazón, y la otra persona no te regala nada, estás en paz.

Si hay sufrimiento, por no recibir nada, es que hay expectativa.

Muchas personas dicen: yo hago todo para mi familia, para mi esposo etc.. pero no recibo nada a cambio.

Yo me sacrifico pero nadie hace nada por mi.

Evidentemente no podría ser de otra manera. Ellos te hacen de espejo. Se portan de manera egoísta para enseñarte lo egoísta que eres contigo misma no escuchando tus necesidades.

Esto se manifiesta también en el cuerpo: es muy probable que una persona se enferme, debido al hecho de no cuidarse.

Olvidarse de ti, y de tus necesidades, es una grandísima señal de baja autoestima.

  ¡Aprender a amarte te cambia la vida.!

Imagina una balanza. Por un lado hay el dar y por el otro el recibir. Para estar en equilibrio hay que llenar los dos platos  con 50% de dar y 50% de recibir.

Si solo das, no estás en equilibrio.

Para aprender a dar, de manera sana, es importante aprender a poner sanos límites y escucharte a ti mismo.

Darte ante todo a ti mismo para luego dar a los demás.

Nos han enseñado que hay que anteponer  a lo demás a nuestras necesidades.

¡Mentira!

Te recuerdo que si tú no te cuidas, nadie lo va a hacer por ti. Me gustaría que reflexionara sobre esto: ¿ No es más sano que cada uno se cuide a sí mismo, en vez de pretender que lo haga otro?

Esto no quiere decir que no hay que ayudar a lo demás y hacer voluntariado, por ejemplo, que por cierto es algo maravilloso.

Lo que quiero decirte es: por un momento, observate y dedicate un tiempo a ti mismo.

El acto de amor más increíble que puedes hacer para ti.

¿Sabes el por qué? Porque es lo que más te cuesta hacer.

 Cuando empiezas a darte amor a ti mismo y poner límites todo va a cambiar.

El mundo exterior es un reflejo de nuestro mundo interior.

Si cambias a dentro, fuera se manifestará otra realidad.

Algunos ejemplos de cómo aprender a recibir, y poner límites, afecta en positivo tu vida:

  • Tu autoestima sube de manera exponencial.
  • Trabajar la inteligencia emocional es vital para vivir en armonía y equilibrio.
  • Se abren caminos inesperados, atraes otro tipos de personas y situaciones a tu vida.
  • Vas a atraer abundancia, prosperidad y regalos del universo.
  • No te encuentras ni agotada y cansada, tanto a nivel físico como emocional y energético.
  • Puedes utilizar tu energía para hacer algo de mucho más saludable y productivo en tu vida.
  • Aquí te dejo un artículo muy útil del blog Befullness: 16 hábitos de las personas con alta inteligenciaemocional.
  • https://befullness.com/habitos-personas-alta-inteligencia-emocional/

Ahora te toca a ti:

¿En qué área de tu vida no te permites recibir o te sientes culpable?

¿En qué área de tu vida te sale muy fácil dar, osea que si no recibes nada a cambio estás en paz?

¿En qué área de tu vida te gusta dar pero, si  no recibes nada a cambio, te quedas con el sabor amargo en la boca?

Te espero en los comentarios para conocerte, compartir y contestar a tus preguntas.♥

Muchas gracias

Federica Z.

 

Federica Zani

8 Comentarios

  1. Orestes Betancourt

    Excelente lectura con maravillosas expresiones.

    Muy bonita reflexion,gracias

    Orestes Betancourt

    Responder
  2. Pepita

    Qué bonito post, pero qué triste sentirse identificado.
    Entre lágrimas reconozco que toda mi vida he dado de todo a mis parejas y no he recibido algo a cambio..reflejo del egoísmo conmigo misma.

    Gracias, gracias por hacerme caer en cuenta.

    Responder
    • Federica Z

      Hola Pepita,
      gracias a ti por tener la valentía de reconocer esto.
      Todos somos egoístas, de una forma u otra, con nosotros mismos y con los demás.
      Pocos lo reconocen.

      Esto es el primer paso hacía el cambio: tomar consciencia.
      Te envío un fuerte abrazo y te deseo mucha luz en tu vida.
      Federica

      Responder
  3. Xio

    Gracias por compartir tu experiencia. Justo estoy trabajando con la sefirot Yesof del Arbol d e la Vida.

    Responder
    • Federica Z

      Hola Xio,
      que bien.
      Me encanta la kabalah.

      Un saludo
      Federica

      Responder
  4. Mharian

    Hola…! mi nombre es Mharian, y agradezco mucho tu publicacion, me da esperanzas por un lado, en que si lograre superar esta especie de circulo vicioso en el que me encuentro, en el que si recibo me siento culpable o como que estoy siendo injusta o me estoy aprovechando de los demas, y entonces o recibo y me siento asi, o no recibo para no sentirme obligada a dar…obviamente se que no tengo que devolver lo que me estan dando, que no es mi obligacion, que merezco recibir los favores de las personas y los regalos del universo, que el que esta dando, si lo hace de corazon, ya esta recibiendo el mismo… pero aparece esa sensacion una y otra vez…y me canso…pero bueno, es obvio que tengo que trabajar mi autoestima, ya que muchas veces, no se cuando realmente quiero hacer algo y cuando no…en fin…te agradezco mucho! gracias!

    Responder
    • Federica Z

      Hola Mharian,
      gracias por compartir tu experiencia.
      Ahora que te has enterado que tu relación con el dar y recibir está marcada por la culpabilidad, ha llegado el momento de hacer algo al respecto.
      Ante todo: aprende a decir NO cuando alguien te pide que hagas algo que realmente no te apetece hacer.
      Preguntate: ¿Soy yo la única persona que puede hacer X cosa para…? Muchas veces no es que uno no quiere hacer algo, pero, sabemos que el tiempo es oro y que hay cosas que nadie puede hacer en nuestro lugar. Por esto tienes que empezar a elegir: ¿me cuido a mi misma o estoy siempre pendiente de los demás?

      Al principio es dificil, vas a sentirte culpable al decir no, pero es una practica. Empieza con el hacerlo y quedate con esta culpabilidad hasta que se pase. Las emociones son cómo una ola del mar, suben y bajan, tienen un pico de subida y luego bajan. Con el tiempo ya verás cómo esto se hace cada vez más fácil.
      Lo mismo cuando recibes. Aprende a recibir sin tener que devolver en seguida las cosas. Entra en la incomoda emoción que se produce en ti, respirala, observala sin juzgar y a poco a poco se va a integrar en ti, va a bajar de intensidad, hasta que desaparezca.

      Todo esto es practicar, practicar, practicar.
      Nos han enseñado a dar a todo el mundo menos que a nosotros y realmente, esto es muy egoísta.
      Tú eres responsables de cuidar de ti ante todo. A partir de allí, ya veras que tu manera de dar y recibir se transforma también. Vas a poder dar mucho más y también vas a recibir mucho más, sin culpabilidad.
      Un fuerte abrazo
      Federica

      Responder

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